Empezó como un pasatiempo.
En JOHA cada taza se moldea, se pinta y se quema a mano, desde cero. Creemos en las piezas con carácter: algunas salen a la primera; otras, después de muchos intentos. Todas llevan nuestra huella.

Del pasatiempo al taller
No empezó como un negocio. Empezó con curiosidad, arcilla en las manos y muchas pruebas.
El comienzo01 / 03Aprendiendo con las manos
Nadie nace sabiendo centrar la arcilla. Hubo piezas que se cayeron en el torno, esmaltes que no salieron como esperábamos y días en que la arcilla ganó. Cada error nos enseñó algo, y lo compartimos sin filtro.
El taller02 / 03Un rincón entre plantas
Con un horno y un torno propios, el pasatiempo se volvió taller: un rincón lleno de plantas donde nacen tazas, macetas y hasta una lámpara inspirada en las Cabezas Clavas de Chavín, para honrar nuestras raíces.
Hoy03 / 03Tazas para tu mesa
Cada modelo pasa por prototipos antes de quedarse. Hoy esas tazas salen del taller hacia casas de todo el Perú, con nombres, dibujos y la huella de quien las hizo.
“A veces una pieza cambia en el camino.”
No es una taza cualquiera
Hecha a mano
Moldeada, pintada y terminada por una persona, no por una máquina.
Alta temperatura
Se quema hasta 1220 °C: resistente para el uso de todos los días.
Irrepetible
El esmalte corre distinto en cada quema. Ninguna sale igual a otra.
Con tu nombre
Pintamos nombres, frases o a tu mascota. Una taza que es solo tuya.
Míralo en TikTok
Así nace cada pieza: del barro al horno, con sus aciertos, sus pruebas y todo lo que pasa en el taller.
La taza agrietada: versión final frente al primer prototipo.
Prototipo de maceta para mi orquídea.
Perdiendo contra la arcilla y el torno.
Lámpara inspirada en las Cabezas Clavas de Chavín.
Intento de marmoleado con colada.
Empezó como portanillos y terminó siendo un pequeño paisaje.
¿Quieres una para ti?
Elige el modelo, el esmalte y, si quieres, el nombre que llevará pintado.